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Complicaciones más frecuentes de la cirugía de columna.


Tressesenta Spine - 13 de enero de 2026 - 0 comments

Lo que debes saber antes de una intervención.

Nuestro mensaje desde Tres Sesenta Spine: hablar de las complicaciones más frecuentes no pretende generar miedo, sino informar con claridad y honestidad. En cirugía de columna, la información es una herramienta fundamental para que el paciente se sienta seguro, acompañado y partícipe de las decisiones sobre su salud. A

En el equipo Tres Sesenta Spine hemos adquirido la mejor tecnología que hay hoy en día en el mercado para reducir las complicaciones: el robot y la navegación 3D. 

Nuestro grupo entiende que cada paciente es único. Por eso, la indicación quirúrgica se realiza siempre de forma individualizada, valorando cuidadosamente los beneficios esperables y los posibles riesgos, y acompañando al paciente en todas las fases del proceso: antes, durante y después de la cirugía.

La mayoría de las personas intervenidas de la columna evolucionan de forma favorable y experimentan una mejora significativa de su calidad de vida. Nuestro objetivo no es solo operar, sino cuidar, explicar y acompañar, ofreciendo un tratamiento seguro, basado en la evidencia científica y en la experiencia de un equipo especializado.

Si tienes dudas, inquietudes o necesitas más información, no dudes en consultarnos. Estaremos encantados de ayudarte.

Complicaciones más frecuentes en una cirugía de columna

La cirugía de columna es, hoy en día, más segura que nunca gracias a los avances tecnológicos, la mejora en las pruebas de imagen, la monitorización neurológica y los nuevos estudios científicos que se van publicando cada año. Aun así, como cualquier intervención quirúrgica, no está exenta de riesgos.

Conocer las posibles complicaciones es fundamental, ya que permite al paciente tomar decisiones bien informadas, afrontar la cirugía con expectativas realistas y reconocer señales de alarma en el postoperatorio. Pero recuerda que el hecho de que sean las más frecuentes no significa que ocurran continuamente, ni en la mayoría de casos: lo detallamos a continuación.

Dolor postoperatorio

El dolor tras una cirugía de columna es esperable y forma parte del proceso de recuperación. Suele ser más intenso en los primeros días y mejorar progresivamente con el tratamiento analgésico adecuado. Este dolor se produce por la inflamación normal de los tejidos (piel, músculos, ligamentos y hueso)  tras una cirugía como respuesta tras ser agredidos y manipulados.

Lo normal es que mejore progresivamente durante el primer mes, suele ser fluctuante con días mejores y peores. Lo que quiere decir que si tienes un día peor no quiere decir que la evolución sea mala, tiene que ser un empeoramiento sostenido en el tiempo. Es importante consultar a tu equipo médico para una nueva valoración si aparece dolor intenso y progresivo, que no cede con la analgesia pautada. Así como la aparición de fiebre, debilidad clara en los miembros o mal estar general importante.

Encuentra contenido informativo y divulgativo sobre cirugía mínimamente invasiva y cuidado de la columna vertebral en nuestra cuenta de Instagram.

Infección

Las infecciones tras una cirugía de columna no son muy frecuentes, pero sí posibles. Pueden afectar a la herida superficial, planos profundos (músculo, hueso, discos intervertebrales) o, incluso, al material utilizado en los casos de fijaciones vertebrales.

Son más frecuentes en las heridas posteriores (cervicales, dorsales o lumbares) debido a que son zonas de mayor roce y presión ya que solemos apoyarlas al sentarnos o tumbarnos. Las heridas cervicales anteriores tienen una tasa de infección menor.

Debe consultarse siempre ante fiebre, enrojecimiento o supuración y mal olor de la herida. El tratamiento puede ir desde antibióticos orales hasta, en los casos más severos, una nueva intervención para limpieza (lo más frecuente) o retirada de los materiales usados en las fijaciones.

Hematomas / sangrado

Durante la cirugía de columna se produce sangrado de forma inevitable, en la mayoría de los casos es de escasa cuantía y se controla de forma sencilla durante el acto quirúrgico. En cirugías largas se suele necesitar realizar una transfusión de sangre para evitar la anemia.

En algunos casos puede aparecer un hematoma postoperatorio que puede causar dolor intenso, compresión nerviosa y / o déficit neurológico (esto último más infrecuente). La clave en estos casos es la vigilancia estrecha en las primeras horas tras la intervención y, si es necesario, evacuarlo.

En las cirugías más grandes se utilizan drenajes para evitar el acúmulo importante de sangre.

Equipo TresSesenta Spine
Equipo TresSesenta Spine

Lesión neurológica

Es una complicación muy infrecuente pero muy relevante por su impacto para el paciente y su calidad de vida.  

Puede afectar a los nervios espinales o a la médula (dependiendo del nivel vertebral operado) y se manifiesta como pérdida de sensibilidad, debilidad en brazos o piernas, dificultad para caminar o alteración en el control de esfínteres. De todos estos síntomas, la pérdida de sensibilidad parcial de uno de los miembros es el más frecuente y el menos preocupante porque incapacita menos, suele ser más tolerable. 

Actualmente, con las técnicas de cirugía mínimamente invasiva, neuronavegación y cirugía robótica, así como el uso de monitorización neurológica intraoperatoria (cuando esta está indicada) se ha reducido de forma significativa este riesgo. Además, debemos tener en cuenta que la mayoría de estos efectos son temporales y se produce una recuperación total tras unos meses de rehabilitación, 

Es muy infrecuente que se produzca una debilidad en los miembros de forma permanente.

Fuga de líquido cefalorraquídeo (durotomía)

Durante algunas cirugías puede producirse una apertura accidental de la duramadre (membrana que contiene el líquido cefalorraquídeo y rodea y protege la médula espinal y las raíces nerviosas). Lo normal es repararlo durante la cirugía con puntos o con pegamentos especiales. Los signos más frecuentes son salida de líquido a través de la herida (claro y transparente) y dolor de cabeza por la pérdida de líquido. En casos raros, puede producir una meningitis por infección del líquido. 

La mayoría de los casos se resuelven con medidas conservadoras. La primera medida y más frecuente es mantener al paciente durante 1-5 días tumbado completamente en la cama, boca arriba (puede moverse puntualmente),para que haga efecto la reparación. En algunas ocasiones es necesario colocar un drenaje especial o una nueva reparación quirúrgica mediante una nueva intervención. 

Complicaciones del material de fijación

En cirugías que requieren colocación de tornillos, barras o cajas intersomáticas puede aparecer:

  • Incorrecto posicionamiento del material
  • Aflojamiento del material y/p Falta de fusión ósea (pseudoartrosis)
  • Rotura del implante

Estas situaciones pueden provocar dolor persistente a medio o largo plazo y, en algunos casos, requerir una nueva intervención con el objetivo de mejorar la fijación (hacerla más fuerte) o recolocar los implantes que generan ese dolor.

  • Persistencia de síntomas, ausencia de mejoría, 

Lo más frecuente es que las cirugías no consigan eliminar el dolor completamente, si no un porcentaje alto. Algunos pacientes pueden experimentar:

  • Mejoría parcial
  • Persistencia del dolor lumbar (frecuente)
  • Empeoramiento de los síntomas
  • Reaparición de los síntomas con el tiempo

Esto no siempre significa que la cirugía haya “fallado”, sino que el problema de base puede ser complejo o crónico. 

Es importante tener en cuenta que los cirujanos de columna buscamos mejorar la calidad de vida del paciente, no siempre dejar la espalda “como nueva”. Esos dolores crónicos se suelen mejorar con un ejercicio adecuado.

Rigidez y limitación de movilidad

Ocurre especialmente tras cirugías de fusión de varios niveles (tornillos), muchas veces inevitables para corregir deformidad de la columna y conseguir estabilidad de esta. 

La fisioterapia y la rehabilitación son clave en la recuperación funcional. 

Riesgos generales de cualquier cirugía

Además de las complicaciones específicas de la columna, existen riesgos generales como complicaciones las anestésicas, respiratorias o cardiacas.

En este grupo, merece especial mención la trombosis venosa profunda (formación de coágulos en las venas de las piernas) y la embolia pulmonar, especialmente cuando el paciente ha sufrido un encamamiento prolongado. Por eso es tan importante una movilización precoz siempre que sea posible y el uso de otras medidas preventivas (como la administración de anticoagulantes) cuando están indicadas. 

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